En las tormentas , uno de los daños más frecuentes que sufren las viviendas es en los toldos. Si los habitantes de la casa no están cuando se desata el vendaval y los toldos están desplegados, es habitual que se rompan por las embestidas del viento.
En caso de que la medición de la Aemet esté al borde de llegar al umbral es posible argumentar ante la aseguradora que en el lugar donde se sufrieron los daños el viento alcanzó una velocidad superior a la del punto de medición (por ejemplo, por tratarse de un edificio alto).
Una causa frecuente por la que las compañías rechazan hacerse cargo de la factura es por el estado de conservación de los toldos. Si tienen más de 20 años es difícil que el perito acepte que su rotura se debió solo a la tormenta y que la aseguradora lo sustituya por uno nuevo.

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