Los bancos ofrecen hipotecas más baratas a aquellos clientes que además contratan con esa entidad otros productos como seguros de hogar y vida, planes de pensiones y cuentas nómina. No hacerlo conlleva un sobreprecio medio de 600 euros anuales para un cliente con una hipoteca media de 97.297 euros, según un estudio de la web de ahorro Kelisto.es en base a datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Ese incremento puede llegar hasta los 1.185 euros al año en el caso de Barclays y de 1.357 en el de Bankinter. La nueva directiva comunitaria sobre préstamos hipotecarios pretende poner fin a estas prácticas.
En concreto, la norma, de la que es ponente el eurodiputado español Antolín Sánchez Presedo, impide a las entidades financieras que hagan ofertas en el precio de sus hipotecas vinculadas a la compra de otros productos financieros que comercializa ella misma o una entidad con la que colabore o mantenga una alianza, como compañías de seguros. De esta forma, el cliente podrá contratar, por ejemplo, un seguro para su nueva vivienda en una entidad distinta a la que le concede la hipoteca sin ausmir por ello un sobreprecio en su préstamo. Es decir, se impide empaquetar esos productos, como se venía haciendo hasta ahora.
Una norma europea de mínimos
«El consumidor no debe olvidar que la ley sólo obliga a contratar un seguro de hogar vinculado a la hipoteca, pero ni exige que se haga con la entidad que concede el préstamo ni que se opte por la versión más completa», recuerda la responsable de finanzas personales de Kelisto.es, Estefanía González, quien denuncia que en el 66% de las entidades financieras consultadas es incluso un requisito indispensable para poder acceder al crédito.
Si esta práctica se ha convertido en habitual en España es porque la norma nacional lo permite. La regulación de estos productos vinculados figura en la orden de Transparencia y Protección del cliente de servicios bancarios, que no fija límite para las condiciones que se pueden incluir en el contrato, siempre y cuando no vayan contra la ley o la moral y se informe debidamente al cliente.
Sin embargo, y aunque no erradica por completo estas fórmulas, la directiva europea impide casi todas las ventas vinculadas. El banco, por ejemplo, mantendrá su capacidad para obligar a contratar un seguro, pero el consumidor podrá hacerlo con la entidad que desee, eso sí, siempre que las características sean parecidas a las que le ofrece la entidad prestamista. «Es una directiva de mínimos, que no limita en ningún caso que los países puedan ir más allá», describe el socialista Presedo.
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